Saber Hacer

La búsqueda de la excelencia en el respeto de la biodiversidad

Con quince fincas en tierras emblemáticas, Gérard Bertrand es Embajador de los Grandes Vinos del Languedoc-Rosellón en todo el mundo. Defiende la riqueza de su tierra con pasión y entusiasmo desde hace más de 30 años.

Gérard Bertrand, su esposa Ingrid y sus hijos, Emma y Mathias
Gérard Bertrand, su esposa Ingrid y sus hijos, Emma y Mathias

Historia de una pasión familiar

Georges Bertrand.

En 1975, en las viñas del Domaine de Villemajou, en el corazón de la región vinícola de Corbières, Gérard Bertrand participa por primera vez en una vendimia y descubre su pasión por el vino.
A lo largo de doce años va perfeccionando su aprendizaje junto a su padre, Georges Bertrand. 

Para entonces, Gérard Bertrand había interiorizado los valores del trabajo y la excelencia que aprendió en el campo de rugby, y ya desde la viña continúa su búsqueda para encontrar los mejores terroirs de su región y darlos a conocer en todo el mundo.

Con este espíritu recoge el testigo de la familia en el Domaine de Villemajou, tras el fallecimiento de su padre en 1987. Cinco años más tarde crea la sociedad de vinos Gérard Bertrand para desarrollar una gama de productos del sur de Francia.

En años posteriores adquiere los pagos de Cigalus, Château Laville Bertrou y l’Aigle.

Las viñas de cariñena de la finca familiar de Villemajou
Las viñas de cariñena de la finca familiar de Villemajou

Con la adquisición en 2002 del Château l’Hospitalet, en el parque natural de La Clape, entre Narbona y el Mediterráneo, Gérard Bertrand alcanza una nueva dimensión.

El resto es historia : poco a poco, nuevas joyas y pagos emblemáticos del Languedoc se van sumando a la visión y la diversidad de los vinos Gérard Bertrand. Château la Sauvageonne, Château la Soujeole, Clos d’Ora , Clos du Temple, Château les Karantes, Château Aigues-Vives, la bodega Cap Insula, Château des 2 Rocs, Château de Tarailhan y Domaine de l’Estagnère.

La biodinámica

Convencido desde muy pronto de que una viticultura en armonía con la naturaleza es la mejor forma de sacar a la luz la tipicidad de un viñedo y elaborar Grandes vinos, Gérard Bertrand empieza a trabajar en biodinámica en 2002, en el Domain de Cigalus. Este tipo de cultivo refuerza los equilibrios de la viña y su entorno. y hace casi 30 años consiguió alcanzar el objetivo de aliar calidad y preocupación por el entorno. Hoy, en el grupo 300 personas trabajan para sacar a la luz los grandes vinos de la región. Un viñedo con una salud excelente, un entorno natural debidamente preservado y unos vinos magníficos demuestran que este enfoque es el adecuado.

La práctica de la biodinámica es una prioridad estratégica del grupo Gérard Bertrand: los principios de la biodinámica se aplican en todas las propiedades vitícolas.

Se ha determinado que algunas parcelas tienen un potencial único para narrar la historia particular del lugar y la edad de un terroir excepcional. Son la cuna de los grandes vinos del sur de Francia.

Entre las joyas de esta colección se encuentran L’Hospitalitas, La Forge, Viala y el Aigle Royal y todas comparten el mismo símbolo emblemático: Le Clos d'Ora

Un auténtico logro para Gérard Bertrand, simboliza los valores de su grupo y la pasión de sus equipos. 

La bodega, antiguo aprisco totalmente renovado, se sitúa sobre una falla geológica en un terreno único de calizas duras y arcillas. 

En 2012, se vinificó la primera añada sobre un entorno húmico, en la zona alta de la Livinière. El syrah y la cariñena provienen esencialmente de tres viejas viñas; los Mourvèdre y garnacha se plantaron en el año 2000. 

El Clos d'Ora es un vino de la memoria, un vino identitario. Su mensaje: PAZ, AMOR, ARMONÍA.

Clos D'Ora, en la zona alta de La Livinière

Un grupo, cuatro valores

Barrica de roble francés en la bodega de Clos d'Ora.

Excelencia

Una excelencia que comparte con un equipo de calidad, dedicado a esta búsqueda y al cumplimiento de unos objetivos elevados.

Producir grandes vinos requiere paciencia, madurez y un gran rigor, pero también es necesario que todo el equipo comparta la misma visión. Asimismo, se requiere una fuerte dosis de intuición para sacar a la luz el alma del terroir. Es necesario saber dominar las distintas etapas, desde la cosecha hasta el embotellado, pasando por la vinificación y el cultivo; no temer a los mil detalles que son el camino a la Excelencia. 

Côte des Roses, una botella inédita, creada en colaboración con la École Boulle.

Innovación

ÊAdelantarse a las tendencias.
Una voluntad clave para el grupo Gérard Bertrand, que es pionero de tendencias con sus vinos singulares, gourmet, y sus botellas de cuidado diseño.

La producción abarca vinos de calidad, biológicos y sin sulfitos, e incluso algunos caldos provenientes de la agricultura biodinámica y dirigidos a todo tipo de consumidor, como las gamas Autrement, Naturae y Réserve Spéciale. La innovación afecta también a las botellas, que se caracterizan por su diseño innovador y su gran belleza, como la gama Côte des Roses o la de Perles de Sauvignon, firmada por la diseñadora francesa Chantal Thomas.

Adelantarse a las tendencias es una voluntad fuertemente arraigada en la marca Gérard Bertrand, para ofrecer vinos y marcas que puedan responder a las diferentes expectativas de los consumidores de todo el mundo.

El ecosistema, la fauna y la flora de todas las fincas se protege y conserva

Naturalidad

Un compromiso firme con la biodiversidad. «Conservar el medioambiente de forma sostenible, encontrar una armonía, mantener el equilibrio de los ecosistemas, valorar la precisión del trabajo de los viticultores, tender la mano a las generaciones futuras...

… Estos son los retos de nuestros días y serán las obligaciones del mañana», suele recordar Gérard Bertrand

Actualmente, el grupo mantiene su compromiso con una política de desarrollo sostenible, y acaba de superar un hito importante, al implantar el método Bilan Carbone (equilibrado de carbono). Esta política voluntarista responde a las crecientes exigencias de los consumidores, así como a la necesidad mundial de reducir las consecuencias nefastas de los gases de efecto invernadero sobre el medioambiente.

Además, Gérard Bertrand participa con el fotógrafo Yann Arthus-Bertrand, creador de la fundación Good Planet, en el proyecto de agroforestería «Objetivo 10 000 árboles» en el Languedoc-Rosellón.

El vino es un vector de emociones que acerca las generaciones

Convivencia

Para poder difundir el Arte de Vivir y el patrimonio de la región se requiere también una dosis de emoción. La emoción de los amigos que comparten una copa de vino, la comunión al ritmo de la música, el descubrimiento de los productos de la región.

El Château l’Hospitalet, un lugar excepcional donde se encuentra la sede del grupo, está plenamente dedicado al Arte de vivir en el Mediterráneo y es un escenario de fiestas, cenas y encuentros a la medida de los amantes del vino. El Festival de Jazz, en sus más de 15 ediciones, se ha convertido en un auténtico símbolo y lugar de encuentro de los artistas franceses e internacionales de mayor renombre, que disfrutan de las noches estrelladas de l'Hospitalet y contribuyen al florecimiento de la cultura y el turismo local.

«El jazz es a la música lo que el terroir es al vino»

Durante cinco días de fiesta, el patio de la finca ofrece un marco único e íntimo para los conciertos a los que acuden cerca de 1400 espectadores cada noche.

Todos los viernes del año se celebran cenas espectáculo, donde se maridan manjares, vinos y jazz. Desde su creación, es el propio Gérard Bertrand, en colaboración con Dominique Rieux (Big Band Brass), quien se encarga de seleccionar los artistas.

El Fin de semana de las Vendimias, en septiembre, y la Fiesta de la poda y de la trufa, en diciembre, son dos citas imprescindibles para disfrutar de momentos entrañables de convivencia en torno al vino.

La convivencia también es lo que ofrece un hotel de 3 estrellas y un restaurante gastronómico que se encuentran en el corazón mismo de una finca vitícola en activo... Un viaje para descubrir las maravillas de la región.